Muchos, entre los que me incluyo,
no conocen la triste realidad que viven los indígenas de México en todo lo
referente al disfrute y al derecho de servicios básicos como la educación o la
sanidad. Para algunos será “gracias a” y para otros “por desgracia”, pero sea
como sea, el pasado fin de semana el periódico La Razón de México con tan sólo
una imagen daba carpetazo a un millón de excusas.
El diario abría con la foto de una
mujer dando a luz en el jardín de un hospital en México ante la negativa de los
médicos a ser atendida. La imagen, de una crudeza tremenda, muestra a Irma
López, de origen mazateco, en cuclillas con su hijo aún atado a su cuerpo por
el cordón umbilical. Al parecer, y según el periodista Eloy Pacheco, quien publicó por primera vez la foto en la web Voz21, “el centro
de salud carece de médicos para atender la amplia demanda de la población
mazateca, por lo que ocurren casos como esta”.
La instantánea, que ya ha dado la
vuelta al mundo, ha tenido más de una crítica. Según indica el Código Deontológico de la FAPE, sin perjuicio de proteger el derecho de los
ciudadanos a estar informados, el periodista respetará el derecho de las
personas a su propia intimidad e imagen. Además señala que en el caso de tratamientos
informativos de asuntos en los que medien elementos de dolor o aflicción en las
personas afectadas, "el periodista evitará la intromisión gratuita y las
especulaciones innecesarias sobre sus sentimientos y circunstancias”.
Algunos medios, como ABC, han
optado por publicar la imagen parcialmente para evitar herir sensibilidades.
Sin embargo, la gran mayoría acompañan sus artículos con la fotografía
original. ¿Necesita la sociedad de hoy en día imágenes como esta para pararse
y mirar?
Pues va a ser verdad que una imagen vale más que mil palabras.