martes, 19 de noviembre de 2013

Vecinos de Navalcarnero denuncian la privatización de sus viviendas sociales

Vecinos de la Avenida de la Dehesa de Navalcarnero
(Foto: Plataforma Dehesa de Navalcarnero)
192 familias de Navalcarnero temen no poder hacer frente a partir del próximo mes de enero a la subida de hasta en un 95 por ciento de su alquiler social. 

El IVIMA, el Instituto de la Vivienda de Madrid, privatizó el pasado mes de agosto promociones de vivienda pública, primero con la gestora Azora y después con la sociedad limitada Encasa Cibeles, por valor de 201 millones de euros. Una venta de 3.000 viviendas sociales situadas en diferentes puntos de la Comunidad de Madrid, que ahora se traduce para sus inquilinos en la pérdida inmediata de la ayuda de reducción del precio de la renta para viviendas administradas por el IVIMA al pasar a manos de titularidad privada.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Una imagen vale más que mil excusas

Muchos, entre los que me incluyo, no conocen la triste realidad que viven los indígenas de México en todo lo referente al disfrute y al derecho de servicios básicos como la educación o la sanidad. Para algunos será “gracias a” y para otros “por desgracia”, pero sea como sea, el pasado fin de semana el periódico La Razón de México con tan sólo una imagen daba carpetazo a un millón de excusas.

El diario abría con la foto de una mujer dando a luz en el jardín de un hospital en México ante la negativa de los médicos a ser atendida. La imagen, de una crudeza tremenda, muestra a Irma López, de origen mazateco, en cuclillas con su hijo aún atado a su cuerpo por el cordón umbilical. Al parecer, y según el periodista Eloy Pacheco, quien publicó por primera vez la foto en la web Voz21, “el centro de salud carece de médicos para atender la amplia demanda de la población mazateca, por lo que ocurren casos como esta”.

La instantánea, que ya ha dado la vuelta al mundo, ha tenido más de una crítica. Según indica el Código Deontológico de la FAPE, sin perjuicio de proteger el derecho de los ciudadanos a estar informados, el periodista respetará el derecho de las personas a su propia intimidad e imagen. Además señala que en el caso de tratamientos informativos de asuntos en los que medien elementos de dolor o aflicción en las personas afectadas, "el periodista evitará la intromisión gratuita y las especulaciones innecesarias sobre sus sentimientos y circunstancias”.


Algunos medios, como ABC, han optado por publicar la imagen parcialmente para evitar herir sensibilidades. Sin embargo, la gran mayoría acompañan sus artículos con la fotografía original. ¿Necesita la sociedad de hoy en día imágenes como esta para pararse y mirar? 

Pues va a ser verdad que una imagen vale más que mil palabras. 

miércoles, 14 de agosto de 2013

“Como agua para chocolate”, versión Mediaset

Primero fueron las Mamá Chicho en los años 90. Luego Crónicas Marcianas, donde la bajada de pantalones “noche sí noche también” de Boris Izaguirre, se quedaba en poca cosa comparado con escenas como la de la periodista del corazón Carmen Hornillos bañándose en un jacuzzi medio en pelotas en pleno plató. Y luego llegaron formatos tipo Aquí hay tomate, Mujeres, hombres y viceversa o todas las variantes de Sálvame (que no paso a citar porque entonces no acabaría este post) con los que creíamos haberlo visto todo en cuanto a escarnio y humillaciones varias. Bueno, pues no. 

Aún había más, lo que pasa que tenía que llegar la temporada baja en términos televisivos (la alta en cuestión de vacaciones) para que a las mentes pensantes de Mediaset se les ocurriera crear un nuevo formato sólo apto para casposos con un giro inesperado en la búsqueda desesperada del alza de la cuota de pantalla: la carnaza. 

Campamento de verano / Foto: Telecinco
Pues sí, Campamento de verano se ha cubierto de gloria aunque lo único que pretendiera fuera cubrir, pero de chocolate, a una concursante en bikini para subir las audiencias. Una escena que muchos medios ya han tachado de machista, sexista y humillante para la mujer, que en pleno directo se niega a tal “jueguecito”, y que el presentador justificaba diciendo que “nosotros lo único que queríamos era endulzarle un poco la noche a Noemí. De hecho, teníamos pensado que sus compañeros disfrutasen también de la sorpresa ayudando a Noemí a desprenderse del chocolate,  incluso a lametazos”. Pero lo mejor no es eso, sino los aplausos enfurecidos del público después de la intervención del conductor, aunque lo que realmente interesa a la cadena son los aplausos de los patrocinadores, que ya han ido saliendo del campamento en fila india después del espectáculo.

El primero en abandonar el patrocinio ha sido Burger King, que mediante un comunicado el pasado viernes en su cuenta de Facebook, alega no querer relacionarse “con ningún formato que contenga actitudes machistas, denigrantes o que puedan llegar a herir la sensibilidad de los espectadores”. El segundo que le ha seguido ha sido Mutua Madrileña, que tras la petición de más de 30.000 ciudadanos a través de la plataforma Hazte Oír, pide a todos los anunciantes, entre los que están ING, Coca-Cola, Minute Maid, Amena y Orange, que dejen de patrocinar el espacio.

Por su parte, el Consejo del Audiovisual de Cataluña ya está estudiando si el programa de Telecinco ha incurrido en la emisión de imágenes sexistas o vejatorias para la mujer. Hombre, es Telecinco, qué quieren…Y se lo dice una mujer.


jueves, 25 de julio de 2013

Deontología vs. Información: una fina línea muy fácil de sobrepasar

Imagen: burbujasmagazine,com
Un acto terrible, como el ocurrido ayer a las 20:41 horas en Santiago (Galicia) en el que, a la hora de escribir este post, son ya 80 los fallecidos y más de 140 los heridos, una treintena de ellos críticos, de un total de 218 viajeros, impulsa instintivamente, casi sin razón, a cualquier periodista a recopilar datos, a saber todo lo que está pasando a cada segundo, sea vía Twitter, Facebook, radio o televisión. Y como no: a compartirlo. 

Muchas veces me viene a la cabeza un momento de la serie Anatomía de Grey en el que una de las cirujanas experimenta un subidón de adrenalina tremendo cada vez que tiene un caso de esos más que grave que llega a las urgencias sin previo aviso. Pues lo mismo nos ocurre a los periodistas cuando tenemos algo "gordo" entre las manos. La sed de información, de saber, de aglutinar datos y darles forma lo más rápido posible es algo natural, e incluso, bueno para la profesión. Esa ilusión, esa ganas, esa vocación. Pero el problema viene cuando la "fiebre del periodista", que digo yo, sobrepasa la fina línea de la ética y la deontología profesional. Y eso, de verdad, no es tan difícil. 

Entrar en el bucle de los datos disparados, las suposiciones, el "se ha dicho", puede hacer mucho daño a las personas que se ven inmersas en una catástrofe como el accidente de tren de Santiago. Por eso, la FAPE ha hecho un llamamiento apelando a la seriedad de los medios de comunicación que, en algunos casos, desde ayer han publicado en sus portadas o emitido en sus informativos imágenes de cadáveres sin tapar, o incluso han presionado a las familias de los fallecidos para conseguir los primeros el dato más siniestro.

"La presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), Elsa González, aseguró este jueves, ante la crudeza de algunas imágenes difundidas por medios de comunicación relacionadas con el accidente ferroviario ocurrido en Galicia, que el periodista debe añadir siempre un plus de responsabilidad a la información que transmite y no vulnerar en ningún caso la ética. En declaraciones a Servimedia, González señaló que algunas imágenes relacionadas con el siniestro en las que aparecen los cadáveres de algunas de las víctimas vulneran claramente la deontología periodística y, de hecho, la FAPE está recibiendo numerosas quejas por ello. 

La presidenta de esta organización destacó la necesidad de que se actúe siempre bajo los principios de ética periodística y respeto absoluto a las víctimas del accidente y subrayó que el periodista no debe limitarse a informar de lo ocurrido, sino que ha de añadir siempre a su trabajo un plus de responsabilidad que le impida vulnerar la deontología profesional. "Nuestra primera obligación es no dañar y después ayudar", recalcó.

Por tanto, insistió en hacer un llamamiento a la vigilancia de editores y periodistas en este asunto y mostró su pesar por la muerte en el siniestro ferroviario del periodista Enrique Beotas." (Fuente: Diario Siglo XXI)


Y es que ya lo decía Gabriel García Márquez, cuando aseguraba que "la ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón".

lunes, 1 de julio de 2013

1 de julio, ¿Día del becario?


Foto: puntoencuentrocomplutense.es
Cuántos unos de julio de nervios, de no saber muy bien a lo que vas, ni lo que esperas. De  desconocer por completo qué compañeros tendrás, qué podrás hacer, y lo más importante: cómo será tu jefe. ¿O jefa?

El 1 de julio debería ser nombrado oficialmente como el “Día del Becario”. Ese día en el que cientos de recién licenciados, estudiantes de último curso y, ahora por desgracia, requetelicenciados -e incluso doctores- cruzan los dedos esperando que las prácticas que empiezan puedan ser un trampolín hacia el empleo soñado. Y en el caso de los periodistas: de trabajar en el medio soñado. Pero nada más lejos de la realidad. 

Por experiencia propia como becaria eterna hasta hace escasos dos años, las prácticas de los periodistas han pasado a ser un trabajo con todas las de ley encubierto. Si, sí. Con su jornada de ocho horas con una hora -o dos, en el peor de los casos- para comer, pringando fines de semana, y redactando o cubriendo ruedas de prensa como el que más. Trabajando hasta las tantas de la noche sin plus de nocturnidad, y si me apuras sin cotizar a la Seguridad Social

Currándote reportajes que quedan mejor con la firma de tu jefe, y proponiendo temas  para cubrir a los que, si hay canapés de por medio, no te preocupes que ya irá otro. Y todo por un módico precio: 0 euros, o en el mejor de los casos lo que cuesta el abono transportes. 

Pero aun así quedarse sin vacaciones al becario le da lo mismo. Está hecho de otro pasta. Porque es tal la ilusión de ver la firma de uno en una reseña minúscula a pie de página, que es suficiente para seguir luchando por el sueño de poder ejercer la profesión por la que se han sacrificado los últimos cuatro años de tu vida. 

Una vida, la del becario, que ha inspirado innumerables series y películas, eso sí, a costa de las penurias ajenas. Y en este punto tengo que hacerme eco de un artículo que he leído esta mañana del Huffington Post que recluta “Las 15 frases que más odian escuchar los becarios”, ¡y qué razón lleva! 

Así que después de todo esto, mi consejo a todos los periodistas becados, pese a ser aún joven y muy inexperta, es que jamás se dejen pisotear, que dignifiquen la profesión porque sí, ya es suya, y, sobre todo, que disfruten de cada cosa que hagan. Que veranos hay muchos, pero oportunidades muy pocas. Porque ser periodista no es tener sólo un título en la mesa. Ser periodista es una forma de vida que exige 24 horas al día. Así que, a partir de hoy, a disfrutarlo.