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miércoles, 22 de julio de 2015

Isabel Pérez: “Nos hemos hundido en el vacío de la Franja. Es un genocidio a cámara lenta”

Isabel Pérez es una de esas periodistas que cuando te mira, impacta. Afincada en la Franja de Gaza desde 2013, su compromiso con el pueblo palestino, no sólo como periodista sino también como persona, hace que aproveche sus días libres en Madrid para revindicar, una vez más, la injusticia del bloqueo insufrible que padece una parte del mundo y que, a veces, parece que poco importa. Pese al calor sofocante de las siete de la tarde, Pérez nos recibe con la mejor de sus sonrisas en la terraza de Ecoo, el centro que acoge la mesa redonda organizada por Palestina Digital “Gaza, vida y muerte y su repercusión en los medios”, y en la que participa junto a los también periodistas Musaa’ab Bashir, Yolanda Álvarez y Teresa Aranguren. Toca hablar del periodismo de guerra, ese género único que une vocación y humanidad.


Isabel Pérez, periodista freelance en la Franja de Gaza,
durante la entrevista. Foto: Javier Imedio

Pregunta: Parece mentira, pero lo más destacado en los últimos días sobre la situación de Gaza, han sido las palabras de Angela Merkel que provocaron el llanto desconsolado de una niña refugiada palestina. La noticia en los medios se ha quedado, una vez más, en la anécdota, lejos de hablar de la realidad de la Franja y de sus consecuencias. ¿Estamos haciendo los periodistas bien nuestro trabajo?

Respuesta: Es uno de los errores que cometemos los medios y algunos periodistas. A veces estamos obligados a descontextualizar, pero es muy necesario seguir explicando, aunque sea con anécdotas y con algo más de información, el conflicto árabe-palestino o palestino-israelí, según lo quieras ver. Los medios de comunicación podríamos hacer mucho más para explicar al mundo este conflicto, uno de los más enquistados, y un error que cometió en su día la comunidad internacional. Tendríamos que evitar poner parches como se está haciendo hasta ahora y buscar una solución política. Esto no es sólo una crisis humanitaria, es una causa política, y es como deberíamos enfocarlo desde los medios.

P: ¿Cómo consigue un periodista freelance vender a los medios de comunicación el día a día de la Franja de Gaza?

R: El día a día es muy complicado. Lo que ocurre en la Franja de Gaza tras más de ocho años de bloqueo israelí es el resultado de la acumulación de crisis socioeconómicas.  Hablamos de 66 años de ocupación. Nos hemos hundido en el vacío de la Franja desde hace ocho años, cuando Hamas llegó al poder e Israel decidió imponer este bloqueo inhumano, este castigo colectivo. Es un genocidio a cámara lenta. Vender a un medio de comunicación lo que ocurre cada día es difícil, porque son ciclos que se repiten. Por ejemplo, tener una crisis de combustible a nivel mediático no vende. Eso hace que los periodistas tengamos que ser muy originales para meter dos líneas sobre “de nuevo hay una crisis de combustible”. Pero hay bastante trucos que los periodistas que estamos dentro sabemos utilizar. Por ejemplo, esas faltas de carburante pueden afectar a los vehículos: no hay taxis y la gente no puede ir a trabajar. O podemos venderlo sobre cómo salen de las alcantarillas las aguas residuales porque el Ayuntamiento no tiene combustible para bombear. Hay que buscar la manera de dar la otra visión, pero al final es lo mismo, son ocho años de la misma crisis.

Isabel Pérez, periodista freelance en la Franja de Gaza,
durante la entrevista. Foto: Javier Imedio
P: Hablando con otros periodistas de guerra, casi todos coinciden en que es muy difícil informar de manera objetiva cuando ves la muerte tan cerca y los sentimientos afloran. ¿Qué opina?

R: Yo no creo que sea un problema que afloren los sentimientos. Al revés, es algo muy humano, los periodistas somos humanos. Somos mujeres, somos madres, o seremos madres en mi caso. Es normal que afloren los sentimientos, si no es así, creo que es un problema, y que ese periodista no va a lograr informar sobre por qué hay niños que están muriendo por falta de medicación. O sobre por qué hay mujeres con cáncer de mama, muy extendido en Gaza, que están muriendo porque no entran los tratamientos por el bloqueo israelí. Las mujeres tienen que salir a Egipto, y muchas veces el paso de Rafah está cerrado. Y, por supuesto, Israel no permite a todo el mundo que tiene cáncer salir a tratarse a los hospitales de Jerusalén o Cisjordania. Por lo tanto esto es un drama, y hay que mostrarlo tal como es. Gaza, la causa palestina, es sentimiento. Y si no hay sentimiento, no puedes expresar que hay una injusticia total en esta causa política.

P: Son varios los periodistas como Yolanda Álvarez, ex corresponsal de TVE, o Javier Martín, de EFE, que han sido relevados de sus funciones en el terreno como consecuencia de las presiones de Israel. ¿Existe también un intento de bloqueo de cara a los medios que trabajan en Palestina?

R: Yo principalmente trabajo para una televisión que nada tiene que ver con Occidente, por lo que no tenemos ese tipo de presión tan directa. Lo que si me pasó durante la operación “Margen Protector” del año pasado cuando comencé a colaborar con el diario El Mundo, es que me llamaron diciéndome que habían recibido una carta del embajador de Israel, en la que decía que su corresponsal -ellos no sabían que yo no era corresponsal, sino colaboradora freelance-, tenía que salir de la Franja  de Gaza porque aquello se iba a convertir en una guerra muy peligrosa. Es una presión psicológica que hacen a los periodistas. Imagínate, tú llegas como periodista a un conflicto, y si es la primera vez que te avisan de que te tienes que salir ya, cunde el miedo. Yo sé de gente que sí que se fue. Yo me quedé, tengo allí mi familia palestina, tengo una labor periodística y humana. Pero sí que hay presiones.

P: Como periodista, ¿cuál cree que es el “secreto” para que el conflicto palestino termine de una vez por todas?


R: No hay secreto. Hay que dejar de apoyar a la entidad sionista de Israel. Hay que ser consecuentes con nuestros actos. Nuestros gobiernos deberían ir del lado de la justicia, de la igualdad, y terminar con esa ocupación que es ilegal ante las leyes internacionales. Pero esto es muy relativo. Nuestros gobiernos, otras entidades, los organismos internacionales, aprovechan la inestabilidad de Oriente Medio para seguir apoyando a Israel, pensando que eso va a contener un estallido. Pero yo estoy segura de que si se levanta el bloqueo, si termina la ocupación, si los palestinos tienen libertad de movimiento para trabajar donde ellos quieran, y conseguir vivir como un ser humano, la violencia terminará. Esto no es fácil, y no es ningún secreto. Hay que ser realistas. Hace falta una propuesta política. Yo soy de la opinión de que hace falta un estado democrático para todos, y que si se crea un estado de Palestina, habrá más problemas. 


miércoles, 6 de agosto de 2014

Boicot en Atocha a la marca cosmética Premier fabricada en territorios palestinos ocupados


Nos enterábamos a través de Twitter hace tan sólo unos minutos. Los activistas del grupo local de Madrid BDS que apoya la campaña internacional palestina de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el Estado sionista ha actuado esta misma tarde en la estación de Atocha de Madrid contra una tienda de la marca cosmética Premier, producida en territorios palestinos ocupados. 



Los productos cosméticos de esta marca se comercializan, según aseguran BDS “en puestos situados en las estaciones de Atocha en Madrid y Sants en Barcelona, cuya gestión es responsabilidad de la empresa ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias)”. 

Con carteles con mensajes como “Tan sólo otra palestina más asesinada” o “¿Vas a comprar genocidio?” una decena de activistas se han manifestado con el apoyo de los transeúntes al grito de “Boicot Israel”, según afirman en su cuenta de Twitter.

miércoles, 30 de julio de 2014

Familias palestinas en España: “Gaza está muerta en vida"

La incertidumbre en los últimos días está siendo demasiado fuerte. Hadil Almajdalawi no se separa de su teléfono móvil, necesita saber en todo momento lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza. Sus padres y sus dos hermanos están allí. “Sólo tienen luz dos o tres horas al día, lo justo para cargar los móviles y poder hablar unos minutos. Me preguntan dónde ha sido el último ataque o cuántos muertos hay. No saben lo que está ocurriendo a su alrededor, sin electricidad están incomunicados.”

Hadil Almajdalawi durante la entrevista en la 
sede de la APAEE. Foto: Javier Imedio
Hadil tiene 30 años y es de Palestina. Llegó a España como refugiada hace 5 años junto a su marido, también palestino. Tuvo aquí a su hija, que ahora dibuja en un papel ajena a lo que nosotras estamos hablando, aunque su madre me cuenta que le pregunta con frecuencia “¿por qué los malos molestan a los abuelos?”.

Cada dos años Hadil viaja a la Franja, aunque asegura que sólo preparar el viaje ya es sufrimiento asegurado. “Tienes que pedir permiso con muchos meses de antelación, y aún así la entrada puede no producirse. A veces das con alguien conocido que te ayuda y te da el permiso, y otras veces no”. Pero el verdadero peligro, afirma, comienza cuando estás dentro. “En el momento en el que cruzas la frontera ya no sabes cuándo saldrás. Porque si de repente estalla de nuevo un conflicto, cierran la Franja y te quedas dentro”.

Charlamos en el despacho en Madrid de la Asociación de Periodistas y Escritores Árabes de España (APAEE) que ha organizado el encuentro. Me sorprende la serenidad con la que habla de su dolor y del de los suyos, aunque sus intensos ojos negros digan todo lo contrario. “Yo he vivido situaciones horribles. En mi casa, dormíamos en la cocina porque era el sitio más seguro. Todas las noches abríamos las ventanas para que no nos cayeran los cristales encima si había bombardeos. Una noche, comenzamos a oír las voces de una vecina que había visto a un chico muerto que llevaba una camiseta como la de su hijo. Creía que era él. Nunca lo olvidaré”.

Una familia dividida en dos

Su familia vive en la costa y está dividida en dos. Es cuestión de supervivencia. “Mis padres viven en una casa con los hermanos de mi madre, y mis hermanos en otra con primos y otros familiares. Tienen que estar divididos, porque si bombardean y destrozan sus casas, necesitan tener otro lugar al que poder ir. Nunca imaginé que estaría hablando de algo así.”

Se me ocurre preguntarle sobre qué supone ser palestino en Israel, pero rápido me corta sin dejarme terminar la frase. “Israel, no. Para nosotros Israel no existe. Los palestinos llevamos sufriendo casi 70 años de ocupación. Mucha gente llora el holocausto nazi, pero esas mismas lágrimas se secan cuándo hay que hablar de los muertos palestinos. Eso es lo que da rabia”. 

Aysha Saleh en la sede de la APAEE en Madrid. 
Foto: Javier Imedio
Estoy tan metida en la conversación con Hadil que sólo me doy cuenta de que estamos acompañadas cuándo hablamos del número de muertos en las últimas horas, y una voz discreta me corrige: “no, ya hay muchos más”.

Aysha Saleh, un ama de casa, también se ha ofrecido a hablar con los periodistas. Es su manera de ayudar a que se sepa lo que está ocurriendo en Gaza. Sobre sus hombros, lleva un pañuelo en apoyo a su país. “Es un crimen, una masacre, un genocidio”. Acabamos de comenzar la entrevista, pero tenemos que parar unos segundos. Su voz entrecortada no aguanta más, y sus ojos se llenan de lágrimas. “Es una tragedia. Quieren matar a todos, da igual que sean niños o mujeres. Están matando a la gente lentamente. Gaza está muerta en vida”.

Aysha lleva 32 años en España. Vino con su marido, actualmente profesor en la Universidad Autónoma de Madrid, y aquí tuvo a sus cinco hijos. Es la única de su familia que consiguió salir de Gaza. La última vez que abrazó a los suyos fue en 2008, cuando pudo entrar en la Franja para visitar a su padre que estaba a punto de morir. Fue durante la operación “Plomo Fundido”, la ofensiva israelí de 2008 que duró 25 días y dejó a su paso más de 1.300 muertos. Su madre falleció al poco tiempo también. Ahora, Aysha se lamenta. “Mis padres murieron pensando que algún día iban a volver a sus casas, a las que les habían robado”.

A medida que la conversación avanza, el dolor da paso a la rabia. Aysha cuenta que su primo murió hace unos días en un bombardeo cuándo estaba en su casa. Afirma que el ejército israelí envía mensajes de texto a los palestinos minutos antes de atacarles para que salgan de sus hogares. “Ayer mi hermana recibió un mensaje en el que avisaban de que tenían que salir todos de la ciudad de Jan Yunis en tan sólo tres minutos. ¿Y a dónde van? Es que hasta en el camino les matan”. Con las manos entrelazadas sobre la mesa, Aysha no se explica cómo aún la gente sobrevive en el infierno que es Gaza. “No hay agua, ni luz, ni siquiera ganado. La familia de la mujer de mi hermano está con ellos porque han bombardeado su casa. Se están cobijando en una vivienda que tiene el techo de paja”.

 Una cárcel al aire libre

40 kilómetros de largo por 15 de ancho, y 1,7 millones de personas que viven entre los dominios de Egipto e Israel. Eso es la Franja de Gaza. Cualquiera con estos datos querría huir de allí, salir sin mirar atrás. Cualquiera menos ellos, los palestinos. “Yo no quiero traer aquí a mi familia. A mí lo que me gustaría es volver a Palestina con mi hija, a nuestro país. Ni Israel ni nadie puede sacarnos de allí”, asegura Hadil. Aysha es igual de tajante. “Ojalá pudiera entrar ahora con la guerra y pudiera vivir todo con ellos. No me importa no saber si saldré de allí. Lo que les pasa a ellos me pasa a mí”.

Les pregunto si en la Franja de Gaza se pueden hacer planes de futuro. Si los jóvenes pueden pensar en tener un trabajo o una familia. En definitiva, si sueñan con una vida. Y ambas lo tienen claro. “Los palestinos estudian mucho para conseguir becas que les permitan salir al extranjero a formarse. Y claro que pueden hacer planes, pero luego te enteras de que, por ejemplo, dos de los estudiantes que habían conseguido esa beca ahora están muertos” cuenta Hadil. “A los palestinos nos encanta vivir. Recuerdo que cuando no había luz durante horas, mi madre y yo llamábamos a unas amigas, y hacíamos una pequeña fiesta con la luz de las velas, para animarnos. Nos encanta la vida, pero no nos dan la oportunidad de vivirla”.

Me impacta el coraje de estas dos mujeres que sufren con cada palabra, pese a estar a más de 3.600 kilómetros de distancia. “No puedo ir a Ramallah, no puedo ir a Jerusalén. Y todo porque en mi pasaporte pone que he nacido en Rafah, que soy de Gaza. Por eso no puedo entrar” denuncia Aysha como si alguien fuera a darle una explicación. En el caso inverso, para salir, la cosa tampoco es fácil. “La gente ahora querrá salir y no puede. Está todo cerrado. Después de las fronteras, sólo les queda el mar, pero tampoco pueden salir nadando y, aunque quisieran, a los palestinos sólo les corresponden 10 kilómetros de extensión. No hay manera de huir”.

Ciudadanos de ningún país

El 70 por ciento de los más de millón y medio de palestinos que viven en Gaza son refugiados. Personas que nacieron en un país llamado Palestina, pero que, a efectos legales, no existe. Me llama la atención lo que me cuenta Hadil sobre ese sentimiento de pertenencia único de unos ciudadanos, que pese a convertirse en apátridas, en ciudadanos de ningún país, siempre serán de una nación llamada Palestina. “Tú siempre que hables con un palestino, te dirá: ‘soy de Londres, pero de origen palestino, o soy francés de origen palestino”.

Mientras el mundo condena las muertes en masa que se siguen produciendo a diario en la Franja de Gaza, en Madrid, Aysha sólo pide que no se cumpla ni un año más de exilio para los palestinos. “Lo que tienen que hacer es dejarnos volver a nuestras tierras. ¿Dónde están los organismos internacionales? ¿Por qué no lo juzgan? Nos merecemos una vida y dejar de sufrir”.



viernes, 25 de julio de 2014

El ataque a un colegio de la ONU deja 17 palestinos muertos y más de 200 heridos

Mujer llora la muerte de sus familiares en la Franja de Gaza.
Foto: UNRWA España
En Gaza ya no hay lugar seguro para los civiles. Ayer, un colegio de la ONU en Beit Hanúnm, al norte de la Franja, fue atacado dejando 17 muertos y más de 200 heridos.
Las imágenes que llegan desde Gaza superan lo inhumano. Mujeres y niños desconsolados, aterrados, heridos en el cuerpo y en el alma. El dolor se puede ver en sus ojos, y en los gritos pidiendo auxilio ante un EXTERMINO, con mayúsculas, que otros llaman guerra.
El ejército de ocupación habla de un cohete lanzado por Hamás, y asegura que en el caso de que hubiera sido un ataque suyo, se habría producido por error. Un “error” que como explica la enviada especial de TVE a la Franja, Yolanda Álvarez, ha dejado “terribles escenas de dolor”, lo que ha provocado que “cientos de mujeres y niños hayan escapado hasta un hospital cercano”. Tal vez porque ya piensan que ninguno de los 100 colegios habilitados por la UNRWA es seguro.
Ayer fue uno de los días más duros y sangrientos para Gaza y los palestinos. Más de 90 muertos en 24 horas. Alrededor de 800 palestinos asesinados desde el 8 de julio. ¿Guerra? No. Genocidio.

viernes, 11 de julio de 2014

El mundo se divide ante la impunidad del ejército de ocupación que sigue asesinando en Gaza

Los ataques aéreos a la Franja de Gaza se intensifican, y el ejército de ocupación israelí ha desplegado 14.000 soldados en la frontera.
Al menos 98 palestinos, la mayoría de ellos civiles, han sido asesinados a causa de los intensos bombardeos, y cientos de personas han resultado heridas según fuentes de Al Jazeera. Ayer, ocho miembros de una misma familia palestina murieron, entre ellos cinco niños, que fallecieron durante un ataque aéreo en la zona de Khan Younis, al sur de Gaza.
Los duros enfrentamientos han hecho que líderes de todo el mundo salgan al paso, como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ha ofrecido al primer ministro israelí Netanyahu mediar en el conflicto. Por su parte, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, ha condenado los ataques. Más tajante ha sido el primer ministro de Turquía Recep Tayyip Erdogan que ha anunciado este viernes que ve imposible “normalizar los lazos con Israel si continúa la crueldad en Gaza”. Por su parte, el rey de Marruecos Mohammed VI ha anunciado el envío de ayudas a la población palestina afectada por los ataques del ejército de ocupación. En concreto el monarca ha asegurado que se hará un envío de cinco millones de dólares para ayuda humanitaria, además de un amplio dispositivo de recursos médicos para atender la urgencia de los heridos palestinos.
Durante los próximos días, varias serán las concentraciones en favor de una Palestina libre que se llevarán a cabo en toda España. Málaga, Valencia, Barcelona, Ceuta o Madrid ya han publicado las fechas y los lugares de las marchas en las redes sociales.
Una situación, la de la guerra indiscriminada, que ha hecho que en Twitter los hashtags #Gaza y #Gazaunderattack se hayan convertido en Trendic Topic durante toda la semana en Europa y Oriente Medio. Algo que hoy cambiaba en España, y que hacía desaparecer a #Gaza, en último lugar, por #Pamplona.
Viñeta de Sajjad Jafari
No sabemos si los Sanfermines tendrán algo que ver, pero en la prensa española, y pese a la dureza de los ataques, tan sólo un periódico de tirada nacional, El Mundo, se ha hecho eco de la matanza que están sufriendo los palestinos en las últimas horas. La excepción también la marcan el diario catalán El Periódico, que abre su portada con una foto de un grupo de palestinos trasladando el cadáver de un niño de 3 años muerto en los bombardeos, y el periódico aragonés El Heraldo de Aragón que en un breve en la columna de salida anuncia “Israel ampliará la ofensiva a la Franja de Gaza”.
Así que “distracciones” como los Sanfermines o el Mundial de Fútbol han hecho que ilustradores como Sajjad Jafari reivindiquen la hipocresía del mundo con una viñeta que no ha dejado indiferente a nadie, y que muestra a un ciudadano obnubilado por el mundial, mientras a sus espaldas los misiles caen sobre Gaza.

Artículo publicado en Córdoba Internacional TV