jueves, 25 de abril de 2013

Hackeada la web de 13TV coincidiendo con el 25A

Coincidiendo con la convocatoria del 25A "Asedio al Congreso", y todo ello con que en España ayer se conocía la cifra de la EPA que sitúa ya en 6.202.700 el número de desempleados y la tasa de paro en el 27,16%, los medios de comunicación vuelven a jugar un papel privilegiado: el del juicio paralelo y los editoriales a tutiplén. 

Algo que parece ha pasado factura a la web del canal 13TV, que poco después de comenzar uno de sus programas estrella, "El cascabel al gato", se ha encontrado con su portal hackeado y con una protagonista de excepción: la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal ataviada al "más puro estilo español" con tricornio, pistola en mano, y con un mensaje de Anonymous vía YouTube con el titular "La 9 a los líderes del régimen español". 

No sabemos si esto se deberá a la línea del canal o a las opiniones de los contertulios vertidas durante el programa del señor Antonio Jiménez. Pero lo que sí está claro es que los medios de comunicación están para informar, también para opinar, pero jamás para crear juicios paralelos que supongan la estigmatización de una sociedad, la española, y de unos ciudadanos que hoy ejercían su derecho a la manifestación frente al Congreso de los Diputados de Madrid, y que en canales como 13TV han sido definidos como "gente con ganas de liarla" o "cuatro sacamantecas". 

Otras páginas web también han sido pirateadas, como la del propio Congreso de los Diputados según informaba el diario El País.

sábado, 6 de abril de 2013

Musulmanes + paliza + menor = titular asegurado


La semana pasada saltaba la alarma por la publicación de unas imágenes grabadas con un móvil en el que se veía la agresión que sufría un menor de 13 años por parte de un profesor en la Residencia de Estudiantes Marroquíes Musulmanes de Melilla.

Imagen de Elmundo.es 26/03/2013
Evidentemente los medios son lo que son y la noticia es lo que es: musulmanes + paliza + menor = titular asegurado. Pero ese es otro tema. La pregunta en este caso es otra: ¿hasta qué punto las imágenes de un menor al que se le está agrediendo son legítimas para conseguir el titular?

Indagando en la red encontramos que ya en el año 2007 la Asociación Pro derechos del Niño (PRODENI) condenaba la emisión de las imágenes en televisión de la paliza al menor de A Coruña grabadas también con un teléfono móvil. En concreto, y en declaraciones a Europa Press, José Luis Calvo, portavoz de PRODENI, aseguraba que "no sólo no se regula lo que los adultos hacen, sino que además ahora trasladamos lo que los niños copian de los adultos para insertarlo en los medios de comunicación", considerando que tales acciones "nunca deben ser emitidas".

Y otro dato. En el año 2010 se volvía a dar otra circunstancia parecida, pero en este caso con sentencia firme. La Sala Primera del Tribunal Supremo dictaminaba una sentencia que delimitaba la fina línea que separa el derecho a la propia imagen del derecho a la libertad de información, cuando el problema que está sobre la mesa es la protección del menor.

En concreto, y según publicaba en su día Iurismática.com, el periódico “La Opinión de Granada” publicaba el 6 de abril de 2004 una noticia que decía: “Al Qaeda amenaza con convertir a España en un infierno. Juramos por Alá que haremos fluir vuestra sangre como ríos”. Una información a la que acompañaba la foto de una menor señalando la puerta de la casa donde, presuntamente, se escondía el grupo terrorista. Días después, el padre de la niña prohíbe al periódico utilizar la imagen de su hija. Pues bien, en la edición del 18 de agosto del mismo año vuelve a publicarse dicha foto, eso sí, ahora con los ojos de la menor difuminados (que no le hace menos identificable).

A la demanda interpuesta por la familia de la niña en relación al Derecho al Honor, a la Intimidad y a la Propia Imagen, el periódico contestó defendiéndose en base a 2 puntos.

Primero alegaron la veracidad de la noticia y su relevancia pública, algo que determinaba así su protección al amparo del art. 20.1. d) de la CE sobre la libertad de información. El planteamiento se desestima porque la protección a la menor convierte en irrelevante la alegación efectuada. En segundo lugar alegaron ser un accidente la aparición de la menor en la fotografía. De esta manera pretendían que se aplicara la excepción a la existencia de intromisión ilegítima del art. 8.2.c), al que se remite el 7.5, ambos de la LO 1/1982 EDL1982/9072. Algo que tampoco funcionó al no ser una inclusión secundaria o circunstancial*.

Una sentencia que dejó claro que la publicación de imágenes de menores en medios de comunicación sin autorización puede ser un daño a la imagen digno de juzgar y sentenciar. 

Por lo tanto, ¿estaría justificada en el caso del alumno de Melilla la emisión del vídeo de la paliza? ¿Prima la denuncia social, el derecho a informar, frente al perjuicio de la intimidad de un menor? ¿Necesita el ‘cuarto poder”, en según qué casos, sacrificar el honor por el derecho, ya no a informar, sino a hacer saber?

Me quedo con la duda.

*Todos los detalles del caso de “La opinión de Granada” en http://www.iurismatica.com/el-derecho-a-la-imagen-del-menor-y-los-medios-de-comunicacion/



sábado, 16 de marzo de 2013

ENTREVISTA. Mayte Carrasco: “Aquí no tenemos prisiones, tenemos tumbas”


Son las cinco de la tarde, y hemos quedado con Mayte Carrasco en la Casa Árabe de Madrid con motivo de la conferencia "¿Hacia dónde va Siria? Dos años de conflicto a debate" en la que ella participa. De Siria, de Malí, de las revoluciones árabes, del periodismo y del miedo hemos hablado con esta reportera de guerra que no duda en contar las cosas como son, pese a que en momentos parezca que la realidad supera la ficción.




Me gustaría empezar con una frase que he cogido de tu página web, en la que cuentas en relación a tu viaje a Malí: “El ejército francés (…) nos embarcó en un avión para cubrir en Tombuctú el sábado pasado el baño de masas del presidente Hollande. (…) Supongo que París no quiere imágenes de ‘barbudos’ muertos dando la vuelta al mundo”. ¿Se intenta manipular a los periodistas que estáis en medio de un conflicto?

En el caso de la guerra de Malí ha sido clarísimo que había una voluntad de trasladar una imagen de una guerra sin muertos. De hecho, han impedido el acceso a la prensa internacional a las zonas de combate. Sólo hemos podido acceder y cruzar los check point infranqueables del ejército maliense atravesando la Sabana, o incluso a través del río Níger. El acceso libre eran sólo cuatro o cinco días después de los combates, cuando ya habían limpiado las calles de cadáveres, cuando apenas podíamos hablar con las familias. Para mí está muy claro que el ejército francés, con ayuda del maliense, ha impedido el acceso a la prensa extranjera para hacer de esta una guerra invisible, sin muertos.

Se dice que "la primera víctima de la guerra es la verdad". ¿Intentan los gobiernos sumidos en conflictos armados vender propaganda a los periodistas?

Depende de la guerra. Todas son distintas y en cada una hay un grado de censura y de propaganda. Por ejemplo, en las revueltas árabes había mucha propaganda, tanto de la parte de Gadafi como de la de los rebeldes. En Siria, cuando hablaba con los activistas del media center de Al-Qusayr, eran muy sinceros. Decían: “nosotros no somos periodistas, somos activistas y vamos a contar sólo nuestra parte”. Y eso es muy normal porque no son comunicadores. Yo cuando voy a un conflicto intento cubrir las dos partes siempre. Por ejemplo, en Libia pude estar un mes con un visado bajo el régimen de Gadafi, cuando aún estaba vivo. En Siria ha sido completamente imposible, porque una vez que has entrado de forma clandestina ya temes por tu vida. Y pedir un visado es algo muy peligroso, porque ya te conocen, además de que han hecho una lista negra con los periodistas que han entrado de forma clandestina. Algo que incluso envían al Consejo de Seguridad de la ONU para que tome medidas contra nosotros. La verdad que todo eso es una pena, y me gustaría poder hablar con las familias sirias y saber qué información les está llegando. Hay mucho desconocimiento por parte de uno y otro bando. Por eso me gusta contar las dos partes de la historia.
 
Como buena periodista…


Como debemos...


"Cuando preguntamos qué iban a hacer con un desertor nos dijeron: 'aquí no tenemos prisiones, tenemos tumbas'"


Has escrito un libro en el que narras lo que viviste en tus dos viajes a Siria. ¿De qué hablas en él exactamente?

“Estaré en el paraíso”, un e-book de venta por Internet, es una narración en la que explico, sobre todo, el último mes y medio que he pasado en Siria. Un viaje en el que entré al país clandestinamente en febrero de 2012, donde caían quinientas bombas al día en seis kilómetros cuadrados, donde tuvimos que entrar por las cloacas para poder acceder y por donde huyó mucha gente, pero también murió un centenar de personas al día. Después volví este verano y las cosas habían cambiado mucho. Yo en febrero ya vi que iba a haber un cambio, en el sentido de que había muy pocas katibas, brigadas entonces, y donde los yihadistas iban a empezar a venir. También estaba el tema del dinero de los radicales. Ya entonces se sentían muy abandonados y pensaban que si Al-Qaeda era el único que les ayudaba, ¿por qué no iban a aceptar esa ayuda? Y lo mismo de los Hermanos Musulmanes o de los salafistas, porque si tienen que disparar porque les están disparando, para ellos, es la defensa de los suyos.

En estos momentos hay dos niveles en Siria. Está el nivel de la gente que ha cogido las armas y que se están dejando la vida por la libertad, por librarse de un régimen dictatorial que les oprime desde hace décadas. Y luego está el segundo nivel, que es el de injerencia interna y externa. Interna es en el sentido de los radicales que pueden manipular para llevarse un crédito político en el futuro. Y externa, de radicales externos, que tratan de, a través del dinero, manipular al Ejército Libre Sirio y obtener otros beneficios en el futuro. En este punto están los países fronterizos que quieren también jugar sus cartas y mantener sus propios intereses como Irán e Israel.



Llegados a este punto, ¿siguen habiendo desertores que intentan salir del ejército de Al-Assad, o el miedo por sus familias y por sus propias vidas es más fuerte?

Hay mucha confusión. Cuando estuve allí, dos desertores que se habían unido al Ejército Libre Sirio me explicaban que no tenían ninguna información. De hecho estaban encerrados en sus cuarteles, no les habían dado ni vacaciones y no sabían que pasaba con sus familias. No tenían contacto con la realidad, porque sólo les dejaban ver el canal Addounia y escuchar la radio estatal. Por lo tanto, sólo les llega la propaganda. Muchos de ellos habían desertado porque habían escuchado en alguna ocasión una grabación que una gente de Al-Qusayr había decidido poner por las noches contando las hazañas del Ejército Libre Sirio, muchas veces, incluso algo exageradas. Pero ahora muchos de ellos tienen miedo a abandonar. Y eso también es porque ha habido muchos traidores que se han pasado al otro bando, al Ejército Libre Sirio, como desertores que han acabado siendo informadores shabija, y que han terminado ejecutados.

Yo he visto dos casos con mis propios ojos. A uno que le pillaron hablado por teléfono anunciando la posición de un comandante y que se llevaron a ejecutar delante de mí. Y a otro chico que nos había denunciado a los shabija porque era hijo de uno, que interrogaron varias horas en un cuarto de baño desnudo, y que, cuando preguntamos qué iban a hacer con él, nos dijeron: “aquí no tenemos prisiones, tenemos tumbas”. Y es que sabemos que el Ejército Libre Sirio no tiene muchas cárceles porque tiene que moverse constantemente, por lo que si pillan a algún desertor, y desconfían de él, lo ejecutan.

Después de todo esto, ¿cómo se prepara un reportero de guerra?


Es muy difícil prepararse para una guerra, sobre todo para la de Siria. Yo trato de tener la mente muy abierta y de pensar que todas las guerras son distintas. Por ejemplo, la de Siria es muy diferente a las otras revoluciones árabes que he vivido. Es Oriente Medio, es otra mentalidad, es otra cultura incluso, es otra historia, tienen una identidad nacional también distinta. Por eso yo para Siria me preparé intentando conocer el país, a las personas, hablando con los civieles y con los combatientes. Tratando de comprender qué está pasando por sus cabezas, por qué están luchando y cuál es su objetivo real.

Sobre lo que nos llega a nosotros en Occidente a través de los medios, ¿crees que hay una idea estereotipada del islam y de los musulmanes a través de estos conflictos?

Creo que los medios estamos contando muy mal, no sólo las revoluciones árabes, sino todo lo que viene del mundo árabe y del mundo musulmán. Para empezar hay mucha confusión sobre lo que es árabe y musulmán. Se habla de Afganistán como si fuera un país árabe, y para nada. Creo que metemos en el mismo saco a todos estos países porque ponemos esas noticias de treinta segundos en las que contamos siempre un atentado suicida, donde detrás hay un grupo terrorista que todo el mundo concluye que es Al-Qaeda. Donde hay imágenes sanguinolentas. Y la gente en treinta segundos no puede comprender la complejidad que hay detrás. Estamos dando sólo imágenes de choques en la Plaza Tahrir, de cuando hay sangre. Sólo interesan las noticias cuándo impactan, pero no cuando importan. Y lo que importa es el contexto, por qué se producen esas revueltas y cómo terminan. No contamos la reconciliación, que la hay. Y si eso no fuera así, transmitiríamos una cultural de la paz y no de la violencia.


"Parece que la información internacional sólo puede estar teñida da la cultura del 'boom' y del 'clic'"


 

Y, ¿por qué no se cuenta? 

Porque en estos momentos sólo interesa la sangre, lo que impacta. Parece que la información internacional sólo puede estar teñida da la cultura del “boom” y del “clic”. El “boom” es cuando te ponen un “ratatatata” [un tiroteo] en la televisión o un “clic” en un titular morboso. Como pasó, por ejemplo, en Elmundo.es cuando uno de los titulares más leídos fue “Le cortó los testículos, se los metió en la boca y le cosió los labios”, que se refería a la dictadura Argentina. Eso va a captar la atención del espectador, pero no vamos a estar informando. Estamos en un momento de mercantilización de la información, donde parece que lo que importa es la publicidad y todo lo sensacionalista.




Centrándonos en los medios, muchas veces leemos en la prensa “terrorismo musulmán”, “extremismo islámico”, ¿es correcto que estos conceptos siempre vayan juntos?

Esa es una consecuencia de la llegada de las nuevas tecnologías, las TIC. La llegada de Internet ha hecho mucho daño al periodismo, por la inmediatez y por la simplificación. Antes las noticias en televisión eran dos minutos, y ahora en un minuto o treinta segundos tienes que contar todo desde Trípoli. Y no se puede contar en medio minuto toda una revolución árabe, porque no te puedes meter a explicar que no sólo hay talibanes en la insurgencia afgana. Por lo tanto, al final acabamos diciendo "talibanes" como si todos los talibanes fueran la insurgencia.

El pasado martes 5 de marzo estuviste con el fotoperiodista Samuel Aranda en el coloquio “Friends of Talent”, y recuerdo que hablasteis de la necesidad de acotar el término “terrorista”


Se usa mucho la palabra “terrorista” o “dictador”, porque moralmente puedes pensar una cosa, pero de cara a la opinión pública, evidentemente, tú no puedes decidir quién es un terrorista. Hay muchas definiciones sobre terrorismo. De hecho, los grandes organismos internacionales no se ponen de acuerdo. Y luego está el terrorismo de Estado. ¿Lo practica Al-Assad contra los civiles? Una cosa preciso en "Estaré en el paraíso", y creo que es muy importante. Quien está masacrando a mujeres y niños en estos momentos es el régimen de Bashar Al-Assad. Y eso es una enorme diferencia entre un bando y otro. El Ejército Libre Sirio puede ejecutar a los traidores, matar a los soldados del enemigo, no tener prisiones. Pero quién está masacrando a gente inocente, con cercos, con tanques, porque lo he visto con mis propios ojos, es el régimen de Bashar Al-Assad.

Estas revoluciones árabes que tienen en lugar en países de mayoría musulmana, y sobre todo entre los jóvenes, ¿son movimientos sociales y políticos, o religiosos?

Yo creo que ellos son musulmanes creyentes, y la religión juega un papel más importante en sus vidas que en la nuestra. Además, en esos países la única oposición que ha existido durante mucho tiempo ha sido una oposición religiosa que les ha ayudado, y que ha sido un sustituto del Estado a la hora de paliar las necesidades que tenía la población. Que detrás haya un sentimiento religioso más profundo, yo creo que sí, pero no radical. No creo que exista un sentimiento radical entre la población más joven egipcia, o tunecina, o libia. Simplemente esos partidos políticos les pueden ofrecer cosas distintas a las que han visto en las últimas décadas. Y se puede confundir ese laicismo con una conducta violenta y más radical que la que ellos pueden ver en una religión que profesan de forma libre, a lo mejor sólo porque rezan cinco veces al día. ¿Y qué? Es como si yo el domingo decido ir a misa.
 
El otro día leí un titular que decía “Miles de magrebíes cruzan la frontera de Ceuta al grito de Allah hu akbar”. Entonces aquí la gente debe asustarse y pensar que vienen con machetes. Allah hu akbar es una frase que yo he escuchado a la gente rezar para cruzar una calle donde había francotiradores. No iban a luchar, simplemente era un rezo para encomendarse a Dios en ese momento tan difícil. Yo también he rezado, y hacía mucho que no lo hacía, cuando escuchaba las bombas a mí alrededor. ¿Y me van a decir por eso que soy una radical? Es un sentimiento humano si has creído alguna vez en algún Dios.



"Cuando estás todo el día en el hospital viendo muertos te das cuenta de que aquello es una ruleta rusa"

 
Dices que has rezado alguna vez y que hacía mucho tiempo que no lo hacías. ¿Has pasado miedo de verdad en algún momento?

He pasado el mismo miedo que pasa la población civil. Cuando entras en esas ciudades cercadas, como en Al-Qusayr, donde hay setenta tanques de Al-Assad, o te caen bombas en cualquier momento del día o de la noche, o estás todo el día en el hospital viendo muertos, te das cuenta de que aquello es una ruleta rusa. Imagínate la sensación que tienen los civiles que están allí dentro y que saben que es una lotería, que pueden morir en cualquier momento. Es una sensación de miedo que compartes con la población que se queda dentro. Porque, al fin y al cabo, los periodistas nos vamos. Y ahora mismo yo estoy aquí disfrutando de una vida magnífica en Occidente, y que no apreciamos. Pero ellos se quedan allí dentro tratando de sobrevivir y de trasladar al mundo a través de nuestras cámaras, con mucha impotencia, lo que están viviendo.  

¿Crees que los medios en Occidente presentan la situación de Siria de una manera, tal vez, un tanto hipócrita? ¿Se da más importancia a lo mal que está España, a los sobres de Bárcenas, y no tanto a las masacres que viven países como Siria?

Bueno, yo también he aprendido que es muy difícil  no entender un conflicto si nunca lo has vivido. Aquí desde luego tenemos muy poca memoria. Se nos ha olvidado que también tuvimos una guerra civil, que fuimos víctimas y verdugos. Hemos entrado demasiado rápido en una fase distinta que nos ha llevado a la pérdida de valores. Cuando voy a los países árabes echo de menos muchas de las cosas que nosotros hemos perdido. Por ejemplo, creer en la familia. Aquí estamos yendo hacia el individualismo, hacia el enriquecimiento material y no personal.

Recuerdo que en la plaza Tahrir, se había ido Mubarak esa noche, un hombre me preguntó: “¿de qué país eres?”, y yo dije: “soy de España”. Y entonces me abrazó, y me dijo: “qué bien, ya somos como vosotros”, y pensé: “espero que nunca seáis como nosotros”. Él se refería a la democracia, y unos meses después yo me encontraba en la Puerta del Sol con un cartel, en el 15-M, con una plataforma que creamos que era "Periodismo Real Ya", y me acordaba de aquel hombre, y esperaba que no obtuvieran una democracia para estar varios años después reclamando que sea una democracia real. Porque lo que está pasando en España es muy grave, y los medios de comunicación son ahora más necesarios que nunca para denunciar.

Comprendo que cada uno tiene sus preocupaciones. Pero, si se me permite una anécdota, ayer estaba viendo Pasa Palabra, y pregunta el presentador a una de las concursantes: “¿y tú, para qué quieres el dinero?”. Y decía ella: “yo me quiero ir a esquiar, pero no sé si me llegará”. Y le dice el presentador: “hombre, tienes 9.000 euros”. Y al siguiente concursante le pregunta: “¿y tú qué harías con el premio?”. Y dice: “yo me quiero comprar dos casas”. El señor ya tenía una, pero quería dos más. Entonces, tú comparas esto con lo que he visto en Malí, o la situación de los refugiados en Siria -que puede convertirse en el grupo de refugiados más importante del planeta, donde los niños no tienen nada con lo que sobrevivir-, y piensas en llevarte a estos dos señores a un campo de refugiados para que hablen con esos niños y vean que las prioridades de sus vidas están equivocadas.

martes, 5 de marzo de 2013

Los reporteros de guerra están hechos de otra pasta



Hace unos minutos la reportera Mayte Carrasco, y el fotoperiodista Samuel Aranda (premio World Press Photo 2011), ambos dedicados a cubrir conflictos armados, han compartido sus experiencias, sus consejos y sus impresiones en el coloquio Friends Of Talent. Y sólo puedo decir una cosa: los reporteros de guerra están hechos de otra pasta.

Ambos trabajadores freelance, han contado desde cómo pagan los gastos que supone cubrir una guerra, hasta cómo deciden qué conflicto cubrir o cómo actúan en mitad de un bombardeo para tener siempre presente que están ahí para informar. Esto es lo que han contado: 


Pregunta: ¿Es difícil ser freelance?

Samuel Aranda: “Si alguien aquí quiere ofrecerme entrar en nómina después de esto, luego hablamos (risas). Es muy difícil conseguir un contrato, y bueno, de esta manera eres un poco más libre sobre la manera de trabajar. Ahora tengo la opción de proponer temas y de que me escuchen”.

Mayte Carrasco: “La profesión del periodista es una carrera de fondo. Porque vayas a una guerra con 22 años y te publiquen tres fotos no significa que vayas a vivir del periodismo para siempre. Hay que estudiar mucho, trabajar muy duro y sacrificar muchas cosas. Por eso hay que creer en esto y tener mucha vocación”.

Pregunta: Tal y como está la crisis en el periodismo, ¿hay que saber de todo para seguir en esta profesión?

Mayte Carrasco
Mayte Carrasco: “No. Yo sé escribir y contar. He tenido que grabar para sobrevivir, y bueno, pues sufre la calidad de la noticia”

Samuel Aranda: “Yo soy muy crítico. Me gustaría saber qué significa la crisis del periodismo, a nivel global. Porque yo he tenido reuniones en medios españoles y ahora tienen más beneficios que en 2004. Pero te vas fuera, y por ejemplo en The New York Times, ves que están reestructurando y apostando más por la calidad. Por ejemplo, que un fotógrafo vaya acompañado de un periodista. Yo creo que aquí, en España, llegará el momento en el que se apostará por la calidad”

Pregunta: ¿Por qué en España es diferente la situación de los periodistas?

Mayte Carrasco: “Aquí el periodismo sufre la guerra entre la izquierda y la derecha. En los medios se ve perfectamente de qué lado son, y se premia incluso a los que echan a periodistas de cadenas públicas porque “se le veía el plumero”. Además, en Francia por ejemplo, Le Monde cita a Le Figaró sin problema, cosa que en España nunca se ve que El País cite a El Mundo, o viceversa. En España no se premia al periodista objetivo. Sólo se le compra cuando habla de internacional y no toca la política española. Además de que un periodista que es precario es más manejable”.

Samuel Aranda
Pregunta: ¿Es Google un rival para un reportero freelance?

Mayte Carrasco: “El gran problema es internet y lo que está pasando ahí con el periodismo. El lenguaje del periodismo se ha adaptado a internet, y no al revés”.

Samuel Aranda realizó para The New York Times el reportaje fotográfico "En España, austeridad y hambre" en el que retrata la realidad de los sectores más desfavorecidos y las protestas ciudadanas en España desde el comienzo de la crisis. Muchos medios españoles le criticaron duramente por dar mala imagen de la "Marca España". Sobre este tema, Aranda ha comentado que “tiempo después, Cáritas sacó un estudio sobre la situación del país, con datos más duros, y esos mismos medios, dos semanas más tarde, alertaban de la situación de España. ¿Porqué se nos crítica a los de fuera? No se entiende”.

Pregunta: ¿Cómo organizáis la cobertura de un conflicto?

Mayte Carrasco: “Lo más importante es llegar lo antes posible, antes de que cierren las fronteras. Desde Siria viajo con una mochila, dos camisetas y poco más. Por razones de seguridad me pongo hiyab para no llamar la atención. Intento vestirme como se viste la gente en esos países, y prepararme sobre el conflicto, porque cada uno es completamente diferente, aunque los sentimientos de fuerza, de miedo a la muerte o de ganas de sobrevivir, son los mismos. Tienes que saber quién es quién, conocer los bandos y  buscar a traductores que te ayuden”

Foto ganadora del World Press Photo 2011. Samuel Aranda.
Pregunta: ¿Habéis tenido miedo alguna vez durante un conflicto?

Samuel Aranda: “Para mí lo más duro es ver lo que importa una víctima dependiendo del bando en el que vaya. La vida humana tiene un valor diferente, dependiendo del lado del que estés”

Mayte Carrasco: “Muchas veces. En las revoluciones árabes, desde que empezaron en Egipto, he pasado miedo en varias ocasiones, pero sobre todo en Homs. Como el momento en el que hirieron a Roberto Fraile. Estaban cayendo 500 bombas al día. Da mucho miedo. Recuerdo el dormir y despertarme con la primera bomba a las 6 de la mañana, y saber que ese día iba a morir mucha gente inocente. Y sin que nadie haga nada”.

Pregunta: Sin periodismo no hay democracia, ¿llega eso a la gente en la calle?

Samuel Aranda: “No lo sé, cada uno tendrá su opinión. Cualquier profesión tiene su importancia en la sociedad, y no creo que seamos tan diferentes de un bombero o un policía, en términos de riesgo. Y a ellos no les dan premios, ni les invitan a conferencias”

Mayte Carrasco: “Lo importante es que el periodista corre la misma suerte que la población local. El año pasado murieron 90 periodistas. Los conflictos, y las condiciones precarias, han cambiado. Pero creo que el periodismo es muy necesario. Por ejemplo, el 22 febrero se lleva a cabo una campaña llamada “A day without news”. ¿Qué pasaría si no llegaran noticias durante todo un día? En España nos miramos demasiado el ombligo, y sólo hablamos de que estamos muy mal. Hay que ver más allá, hay que apreciar la vida y la suerte que tenemos. Yo he aprendido de los sirios de esa fuerza interior para salir adelante”

Pregunta: ¿Qué opináis de las redes sociales para comunica?

Samuel Aranda: “Yo creo que son modas. Cuando empezó Twitter se puso muy de moda coger fotos de ahí. Pero ahora ya casi nadie coge noticias de Twitter, y menos los medios serios. Son modas y al final yo creo que la gente escoge calidad”

Mayte Carrasco: “Los ciudadanos de esta manera cuenta cosas gratis, y los medios lo han visto como un filón. Un periodista ciudadano no existe, es un testigo de la realidad. Pero eso no le hace periodista. Un periodista es un profesional, que ha estudiado y se ha comprometido con la ciudadanía en contrastar todos los puntos de vista y dar una visión global. Como dice un amigo, Twitter es la barra de un bar. Y los medios ahí se han perdido. Pero hay que volver al camino del periodismo real”

Pregunta: ¿Hay que negarse a trabajar sin cobrar?

Samuel Aranda: "Cuando tienes 18 años, tienes mucha ilusión por publicar, por ver tu nombre en la noticia. Entiendo que haya un periodo de prácticas. Pero después tienes que profesionalizarlo. Trabajar gratis es tirar piedras sobre tu propio tejado. Creo que muchas veces somos nuestros propios enemigos, pensando en que es difícil ir a algo mejor. Y no, hay que intentarlo”

Pregunta: ¿Qué aporta la mirada de una mujer en la guerra?

Mayte Carrasco: “Lo mismo que la de un hombre. El gran problema está cuando regresas. Cuándo ves que todas las páginas de opinión están escritas por hombres. Al principio sólo me invitaban a sitios para hablar sobre la reportera de guerra en zona de conflicto, y yo decía: ¿por qué no me invitáis para hablar sobre Afganistán? Y en el grupo de reporteras de guerra nos damos cuenta de que aún hay mucho machismo. También en las redacciones españolas, sobre todo para enviar a mujeres con hijos. Y es que es toda una ventaja. Porque, por ejemplo, en los países árabes muchas veces podemos entrar al mundo de las mujeres, hablar con ellas, y eso no es fácil. Y es que muchas veces me dicen: 'Mayte, mira que estás loca'. Y yo me pregunto: ¿Por qué Jon Sistiaga tiene muchos cojones y yo soy una loca?”


Durante el turno de preguntas, entre las cuestiones planteadas, su opinión sobre las nuevas labores del periodista, la precariedad de la profesión o los momentos más duros han sido las más destacadas. 

Pregunta asistente: ¿Qué os supone trabajar de manera precaria?

Mayte Carrasco: “Ser precario te impide pagarte un hotel más seguro o pagar más “cash” en un chek point, algo que te puede salvar la vida. Por suerte contamos con Reporteros sin Fronteros que nos ayudan mucho con los temas de chalecos antibalas y esas cosas".

Pregunta asistente: ¿Creéis que es importante manejarse como community manager?

Mayte Carrasco: “Lo del community manager a mí no me llama nada la atención. Soy más de pisar el terreno. Pero puede ser una salida, aunque no para el reporterismo de guerra”

Pregunta asistente: Para Samuel, ¿qué foto se te ha quedado grabada?

Samuel Aranda: “Como yo no entiendo este trabajo sin involucrándome con la gente, hubo una época en Gaza, donde viví una temporada bastante larga, que vi lo que vale una vida dependiendo del bando en el que estés. Ese puede ser el momento más frustrante que he vivido”

Pregunta asistente: ¿Cuándo decides salir de una guerra?

Mayte Carasco: “En Siria iba para una semana y me quedé mes y medio porque cerraron las fronteras. En Malí terminé porque había mucha tensión, no teníamos mucho de comer, y me fui porque estaba muy cansada”.

Pregunta asistente: ¿Seguís el trabajo de compañeros españoles?

Mayte Carasco: "Sí, claro. A Ramón Lobo, Gervasio Sánchez…"
Samuel Aranda: “Si Ramón Lobo fuera americano tendría varios Pulitzer, y aquí le han echado de El País”.


Hablando sobre una de las experiencias de una de las asistentes en un conflicto en América Latina, Samuel Aranda aprovecha para definir lo que para él es un terrorista. “Hamas, en Gaza, los islamistas en Yemen…es muy fácil poner el término de “terroristas”, pero hay muchos matices. Hay gente que, por ejemplo, no quiere saber nada de los occidentales. Algo normal si llega un avión americano y mata a tu hijo, y claro, ahí ¿quién es el terrorista?”

Por último, Mayte Carrasco lanza un mensaje a todos los periodistas.“Pedimos un colegio profesional como los médicos o los abogados, donde haya que colegiarse, y parece imposible. Es vergonzoso que este país sea así. Tenemos que unirnos de verdad. Y cuando Rajoy hable a través de una pantalla, bajar las cámaras. Y hay que negarse a trabajar sin cobrar. Decid no, porque os va a dar el prestigio. Haceros valer, porque valéis mucho. Eso hay que enseñarlo y hay que cobrarlo. Hacemos una función pública, somos un pilar de la democracia y hay que unirse”.



domingo, 24 de febrero de 2013

ENTREVISTA. Kiko Pérez: "Hay que trabajar, trabajar y trabajar. El movimiento se demuestra andando”

Tres volúmenes de Como Borregos y una novela gráfica, Fish Food, ha hecho de Kiko Pérez uno de los autores de cómic más reclamados en el mundo de la ilustración y, cómo no, de las librerías. Grafista y animador de profesión, Pérez tiene muy claro que lo suyo también es dibujar y si puede, con ello, arrancarnos más de una sonrisa en unos momentos en que la profesión de los medios lo están pasando peor que nunca.

Kiko Pérez durante la entrevista
-¿Animador, dibujante, o las dos cosas?

Aunque parezca que a simple vista las dos facetas son muy diferentes, no lo son tanto, porque para ser animador tienes que dibujar. Entonces es bueno que, aunque hay animadores en 3D que no sepan, partas siempre de dibujos para crear los personajes, diseñar decorados, objetos, atrezo... En el fondo, cuando haces un trabajo así partes siempre de un dibujo inicial. De hecho, a la gente que le gusta la animación también le gusta el cómic. Son mundos que están muy relacionados, aunque como técnicas sean diferentes.

-¿Cómo nace Como Borregos?
 
Como Borregos surgió de una manera muy casual. Fue un día dibujando con mi sobrino pequeño. A él le gustaban muchos los coches, y como buen tío, pues bueno, te pones con él a dibujar. Pero llegó un momento en el que la cosa ya empezaba a cansar, y sin más comencé a incluir esos mismos coches en un paisaje. Por variar. Y, de repente, salieron arbustos y nubes con formas de oveja. Me gustaron, y pensé: mañana pruebo a hacer una tira con esto. Y así lo hice. Empecé a reflexionar sobre lo que me pasaba en el día a día, y tuve la suerte de que en Antena3, donde trabajaba en aquel momento, me pidieron hacer un blog ilustrado para su web. Entonces una cosa llevó la otra, y comencé a criticar temas sociales, a hacer viñetas del día a día… y de ahí salió la tira de Como Borregos. 

-Unas tiras cómicas con las que, doy fe, nos hemos sentido identificados todos en algún momento. ¿Tienen un punto autobiográfico?

Sí, pero no. Muchas veces, evidentemente, dibujo sobre las cosas que me rodean, incluso vivencias un poco personales. Pero, en otras ocasiones, son cosas que le pasan a gente cercana, como amigos, familia o compañeros de trabajo. Y entonces te das cuenta de que cualquier persona puede contarte una anécdota que, si tiene gancho, puedes dar la vuelta y sacar de ella una tira cómica. Sí es verdad que Como Borregos podría estar formado en un 70% con contenido autobiográfico y en un 30% con historias de gente muy cercana.  

-¿Crees que esa “retroalimentación” de la que hablas podría ser la solución de muchos para salir adelante en momento tan difíciles como los que se viven ahora?

Hombre, es una manera un tanto terapéutica de salir adelante. Cuando empiezas a plantearte las cosas que te rodean y a observar el mundo que tienes alrededor, te obligas a dar esa especie de vuelta de tuerca. Es una manera de ver lo que te rodea, criticarlo y buscar el punto positivo. Las cosas muchas veces se solucionan con un punto de risa, es absolutamente sanadora. Desde mi punto de vista, cualquier problema que tengas, con un poco de vis cómica, siempre es una manera de solucionar los problemas. 

-¿Por qué como borregos? ¿Somos así en realidad?

Bueno, como he comentado antes, todo salió un poco por casualidad, aunque la verdad es que me vino muy bien dibujar estos personajes para contar lo borregos que somos socialmente. De hecho, por eso, en principio no quise dar más importancia a unos o a otros personajes, porque todos funcionamos como masa. Me venía muy bien que todos los protagonistas de mis cómics fueran un rebaño de borregos, porque es una manera de reflejar a la masa que sigue las tendencias, las modas, y que no siente la necesidad de plantearse lo que le rodea.

-¿Kiko Pérez es más lobo o más borrego?

Yo creo que soy más lobo con disfraz de borrego (risas). Hay una tira que me gusta mucho del segundo volumen de Como Borregos donde aparece un borrego vestido de lobo, y un lobo vestido de borrego. Entonces se conocen y descubren que han nacido para estar juntos. Y es que a mí siempre me ha gustado mucho ese doble juego que tenemos todos, con parte de borrego y parte de lobo. Muchas veces conoces gente que es realmente un borrego pero que va disfrazado de lobo, o viceversa, y eso siempre me ha llamado mucho la atención. De hecho pienso que no tenemos porqué ser una cosa o la otra. Podemos ser  una mezcla de las dos. Pero si tengo que contestar a tu pregunta, tengo que decir que soy un poco más lobo.
 
-Pero no todo son lobos y borregos. También hay ovejas, y negras…

Evidentemente para hacer humor viene muy bien echar mano de determinados clichés de la sociedad. Siempre se ha hablado de las ovejas negras, de los juegos de palabras, entonces, evidentemente, es un “caramelito” muy jugoso para este tipo de humor en cómics. 

-Ahora estás en España, pero has vivido en otros países como Normandía o Berlín. Este es un momento en el que parece mucha gente se va fuera, ¿lo aconsejas?

Salir fuera te da mucho. Incluso si te sale mal. El hecho de plantearte con un poco de valentía el irte, por lo que sea, es muy bueno. Yo en su momento decidí dar un cambio a mi vida, me cogí mi maletita y me propuse cambiar. Aunque al cabo de dos años he vuelto otra vez a España, yo siempre miro aquella experiencia como algo muy enriquecedor. He aprendido muchísimo, no sólo a nivel de idiomas, sino a nivel humano y profesional.

De hecho, cuando estuve en Vancouver haciendo un máster en animación en la Vancouver Film School, realicé para el trabajo de fin de curso el cortometraje en 3D Estudio Mendizábal, que luego comencé a mover, y por suerte, ganó dos premios internacionales y fue nominado por el Guggenheim de Nueva York en octubre de 2010. La verdad es que es bastante impresionante ver tu cortometraje proyectado en la mismísima fachada del Guggenheim de Nueva York. Pero lo mejor no fue eso, sino saber que dos personas españolas estábamos nominadas a un premio como aquel. 

-Además de publicar Como Borregos, acabas de lanzar una novel gráfica ¿Cuándo decides pasar de una cosa a la otra?

Bueno, en realidad la novela de Fish Food empezó antes de Como Borregos. Llegué a hacer hasta casi la tercera parte de la novela gráfica pero tuve que parar el proyecto porque en ese momento en Antena3 me propusieron el tema del blog, y no tenía tiempo para dedicarme a las dos cosas. Aquello se quedó parado hasta que terminé el tercer volumen de los borregos, y fue en aquel momento cuando sentí que necesitaba retomar aquella historia otra vez, además de que, como autor, me sentía más seguro para empezar la novela con otra perspectiva. 

-Para muchos puedes ser un ejemplo de superación, ¿algún consejo?

En momentos de crisis, muchas veces lo mejor es sentarte, mirarte al espejo y decidir qué es lo que quieres hacer con tu vida. Y ahí saldrá lo que más te apasiona. A partir de ahí, hay que trabajar, trabajar y trabajar. Porque el movimiento se demuestra andando.

-Seguramente te lo haya preguntado mucha gente, pero ¿cómo hace Kiko Pérez para ponerse en la mente de una mujer en Fish Food?

Si te digo la verdad ha sido algo realmente difícil (risas). No, es broma. Nina, la protagonista, reacciona de determinadas maneras, y simplemente yo nunca reaccionaría así. Sí es verdad que hay que hacer un esfuerzo mental, meterme mucho en la piel del personaje y pensar como lo haría una mujer. Pero cuando tú tienes un personaje creado, dibujado, y le has dado una identidad, prácticamente reacciona solo. Aunque tengo que decir que, por suerte, estoy rodeado de mujeres fascinantes que me aportan muchas cosas.
 
-¿Has tenido alguna crítica, tal vez de esas mismas mujeres, por crear un personaje femenino un tanto 'tópico'”

No, porque además yo he intentado que Nina no sea la típica mujer plagada de tópicos. Incluso la editorial me decía que la debería haber dibujado más guapa, más femenina. Pero quería que este personaje estuviera lejos de cualquier estereotipo y fuera simplemente humana y natural. Así que no, por ahora no.  
-¿Cómo se crea una novela gráfica?

Tienes que plantearte una historia completa que desarrollas y que plasmas en un guión. Una vez que está más o menos cerrado, es cuando empiezas a poner las ideas en imágenes, como si fuera un storyboard de una película pero con las herramientas de un cómic. Y a partir de ahí a dibujar. En mi caso, además, incluso después lo coloreo y lo maqueto completamente, para mandarlo a la editorial. Yo mismo hago todo el proceso creativo. 

-Me consta que eres una persona muy dinámica. ¿Te han podido las prisas alguna vez?

Sí (risas). Y fue con Fish Food, porque como lo empecé en 2005, luego paré con los borregos, y lo volví a retomar, muchas de las viñetas, incluso páginas completas, fueron a la basura porque realmente como autor, y tal como iba la historia, en 2012 ya no pegaban. Entonces el trabajo ha sido doble al tener que integrar lo que tenía en un principio y lo que tenía después, para que tuviera una misma línea y funcionara la evolución de los años que ha vivido este trabajo. 

-No puedo terminar sin preguntarte si hay algún nuevo trabajo a la vista... 

Con los borregos voy a seguir porque tienen demanda, sobre todo en el plano web. Pero es algo que iré haciendo poco a poco, según lo vaya necesitando. Y, bueno, sólo puedo decir que mi próximo proyecto es una novela gráfica completamente diferente a Fish Food. Paso de una historia contada desde un punto de vista femenino con mucha acción emocional, a todo lo contrario. Una historia mucho más masculina, e incluso violenta, con mucha acción física. Todo un reto, la verdad. 
 

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