sábado, 19 de julio de 2014

Una inmigrante marroquí con un posible cáncer de mama no recibe asistencia sanitaria gratuita

“Si no tienes papeles, no podrán hacerte las pruebas”. Así de tajante fue la respuesta del personal sanitario del hospital público Gregorio Marañón de Madrid cuando Rabab Badri, una mujer de origen marroquí de 24 años, acudió de urgencia el pasado 1 de abril al encontrarse un bulto en su pecho izquierdo.

Tras ser atendida, los facultativos dieron con un segundo bulto, por lo que le recomendaron acudir al ginecólogo lo antes posible para descartar un posible cáncer de mama con las pruebas de diagnóstico que se realizan en estos casos. Tras muchas visitas a diferentes centros de salud y hospitales, Rabab ha conseguido una cita para el próximo mes de septiembre, pero no tiene papeles, por lo que, según el Real Decreto 16/2012, ser atendida por el especialista le supondrá hacer frente al pago de una factura imposible para ella. Una revisión que puede salvarle la vida, pero que sabe que la Comunidad de Madrid le facturará euro a euro. Sola, con tres niños menores a su cargo, y en paro, sufre una situación económica más que precaria. Como en el caso de otras muchas mujeres, Rabab se percató de que tenía un nódulo extraño en una de las mamas por casualidad, dando el pecho a su hijo pequeño.

“Acudí inmediatamente al hospital. Estaba muy asustada, y tras una exploración superficial, me confirmaron que no sólo tenía uno, sino dos bultos, y que podría tratarse de un tumor”. Un examen que quedó plasmado en un informe médico en el que se solicita que Rabab sea atendida en el área de ginecología, y en el que “se recomienda estudio de imagen para valoración”. 

Desde los seis años en España

La joven llegó a España cuando tenía seis años. Hasta la mayoría de edad estuvo bajo la tutela de un familiar, pero poco después perdió el permiso de residencia, y para conseguirlo de nuevo “o te casas o tienes un trabajo. Y ni una cosa, ni la otra”.

Saca adelante a sus tres hijos pequeños, el mayor de 6 años, como puede. Los únicos ingresos que ha tenido en los últimos meses han sido trabajando en la limpieza, por horas, y con un sueldo en negro. De la ropa, la comida o el dinero para medicinas se encarga su prima, su única familia. Una situación a la que, ahora, se añade la preocupación de poder estar enferma y, además, no poder pagar los costes de una asistencia que le puede salvar la vida.

Mientras charlamos junto a la estación de tren del madrileño barrio de Entrevías, Rabab no quita ojo a sus dos hijos pequeños que no paran de corretear. “En estos tres meses uno de los bultos ha crecido y me molesta más de la cuenta. Ellos no saben nada de lo que me pasa, y si finalmente me confirman que tengo algo malo, mi único miedo es cómo estarán ellos”.

El tiempo corre en su contra

Volver a su Marruecos natal para tratarse tampoco es una opción. “Salí de allí cuando era muy pequeña. No conozco a nadie, y ni siquiera sabría cómo desenvolverme”. Viajar a Arabia Saudí, donde vive su madre, tampoco es la solución. “Con mi madre no tengo relación. Supe de su paradero hace sólo algunos años. Se ha enterado de lo que me pasa y me ha ofrecido ir para allá. El problema es que viajar con los niños es complicado por el papeleo que hay que hacer para permanecer en el país, y sin ellos no me voy”.

Pero Rabab no está sola. Desde la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) y la plataforma Yo Sí Sanidad Universal están apoyando a esta joven para que no tenga que pagar por ser atendida. Sheila Gazuami, miembro de la AMDH, asegura que pese a haber conseguido cita en septiembre saben que “la factura la recibirá, como ha recibido una hace unos días. La Comunidad de Madrid le cobra 180 euros por una consulta de urgencia a causa de una dolencia en el cuello”.  Así que, por el momento, la solución de Rabab pasa por acudir al especialista y esperar que la factura nunca llegue, o concertar un sistema de convenio regulado por el Ministerio de Sanidad para extranjeros en situación irregular. Esto supondría firmar un seguro con un coste de 60 euros al mes, y que supondría la gratuidad, por el momento, de las pruebas de diagnóstico. Y es que, lo que le pasa a Rabab no es algo aislado. “En la asociación tenemos muchos casos de personas que enferman, y que si no les acompañamos no les atienden” asegura Sheila. 

¿Una exclusión con irregularidades?

Desde que se aprobara en el año 2012 el del Real Decreto 16/2012 del Gobierno del Partido Popular, quedan excluidos del sistema sanitario español aquellos “extranjeros no registrados ni autorizados como residentes en España”, aunque en el caso de las urgencias se deben atender cuestiones de “enfermedad grave o accidente” quedando garantizada la asistencia “al embarazo, parto y postparto” y a los “extranjeros menores de 18 años”.

Sin embargo, dos años después, parece que los centros de salud no conocen la reforma sanitaria. Desde la plataforma a favor de la sanidad pública Yo Sí Sanidad Universal, denuncian que se están cometiendo “irregularidades en la atención sanitaria a inmigrantes sin permiso de residencia” de Madrid al no respetarse la atención gratuita en los casos de menores de edad, embarazos y casos de urgencia. Algo que desde la Comunidad de Madrid niegan rotundamente.  

A la espera de que llegue el mes de septiembre y las pruebas determinen si Rabab sufre o no un cáncer de mama, esta joven de 24 años sólo pide que se recuerde que “somos personas, y que esto le puede pasar a cualquiera”. 



viernes, 11 de julio de 2014

El mundo se divide ante la impunidad del ejército de ocupación que sigue asesinando en Gaza

Los ataques aéreos a la Franja de Gaza se intensifican, y el ejército de ocupación israelí ha desplegado 14.000 soldados en la frontera.
Al menos 98 palestinos, la mayoría de ellos civiles, han sido asesinados a causa de los intensos bombardeos, y cientos de personas han resultado heridas según fuentes de Al Jazeera. Ayer, ocho miembros de una misma familia palestina murieron, entre ellos cinco niños, que fallecieron durante un ataque aéreo en la zona de Khan Younis, al sur de Gaza.
Los duros enfrentamientos han hecho que líderes de todo el mundo salgan al paso, como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ha ofrecido al primer ministro israelí Netanyahu mediar en el conflicto. Por su parte, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, ha condenado los ataques. Más tajante ha sido el primer ministro de Turquía Recep Tayyip Erdogan que ha anunciado este viernes que ve imposible “normalizar los lazos con Israel si continúa la crueldad en Gaza”. Por su parte, el rey de Marruecos Mohammed VI ha anunciado el envío de ayudas a la población palestina afectada por los ataques del ejército de ocupación. En concreto el monarca ha asegurado que se hará un envío de cinco millones de dólares para ayuda humanitaria, además de un amplio dispositivo de recursos médicos para atender la urgencia de los heridos palestinos.
Durante los próximos días, varias serán las concentraciones en favor de una Palestina libre que se llevarán a cabo en toda España. Málaga, Valencia, Barcelona, Ceuta o Madrid ya han publicado las fechas y los lugares de las marchas en las redes sociales.
Una situación, la de la guerra indiscriminada, que ha hecho que en Twitter los hashtags #Gaza y #Gazaunderattack se hayan convertido en Trendic Topic durante toda la semana en Europa y Oriente Medio. Algo que hoy cambiaba en España, y que hacía desaparecer a #Gaza, en último lugar, por #Pamplona.
Viñeta de Sajjad Jafari
No sabemos si los Sanfermines tendrán algo que ver, pero en la prensa española, y pese a la dureza de los ataques, tan sólo un periódico de tirada nacional, El Mundo, se ha hecho eco de la matanza que están sufriendo los palestinos en las últimas horas. La excepción también la marcan el diario catalán El Periódico, que abre su portada con una foto de un grupo de palestinos trasladando el cadáver de un niño de 3 años muerto en los bombardeos, y el periódico aragonés El Heraldo de Aragón que en un breve en la columna de salida anuncia “Israel ampliará la ofensiva a la Franja de Gaza”.
Así que “distracciones” como los Sanfermines o el Mundial de Fútbol han hecho que ilustradores como Sajjad Jafari reivindiquen la hipocresía del mundo con una viñeta que no ha dejado indiferente a nadie, y que muestra a un ciudadano obnubilado por el mundial, mientras a sus espaldas los misiles caen sobre Gaza.

Artículo publicado en Córdoba Internacional TV

jueves, 12 de junio de 2014

Cura de Humildad, Parte II: Víctimas de las fronteras

En el mundo, a día de hoy, alrededor de 45 millones de personas han huido de sus países de origen sin querer hacerlo. Las situaciones de violencia, de guerra, o las persecuciones políticas o religiosas son las principales causas de una situación que, a menudo, viene acompañada de una violación sistemática de los derechos humanos. Y es que ninguno de los refugiados que lo abandonan todo, imaginó nunca que tendría que hacerlo a vida o muerte.  

No todos los inmigrantes llegados de manera irregular a nuestro país son ingresados en Centros de Internamiento de Extranjeros, sino que pueden llegar a parar a centros de acogida temporal, donde sus derechos no se ven vulnerados; donde la integración es posible y, sobre todo, donde sentirse persona es el primer paso para comenzar una nueva vida.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado nos abre las puertas de uno de estos centros de Madrid. Es lo que se conoce como un Centro de Acogida de Refugiados. Aquí comienzan muchas nuevas vidas procedentes de lugares tan diferentes como Siria, Palestina o Malí.  Es el caso de Alain. Procedente de Camerún, la miseria del país le obligó a abandonar a su familia. Sólo, decidió dirigirse a España, entrando por Ceuta, eso sí, a nado.  

Y es que muchas de las personas que llegan a la frontera de Ceuta y Melilla son refugiados, aunque en muchos casos no lo saben. Huyen de una muerte anunciada. Y España está obligada a ofrecer protección internacional. El problema es que todas estas personas no llegan directamente a estos centros de acogida. Antes, tienen que probar que son refugiados. Y en muchos casos, eso, no es tarea fácil.

Siria es otra de las zonas en conflicto que más desplazados y refugiados provoca. Ibtissam (nos pide que utilicemos un nombre ficticio) accede a hablar con nosotros. Tiene alrededor de 30 años y, hasta hace muy poco, tenía una vida normal de la que ya no queda prácticamente nada. La guerra le obligó a salir de Siria de un día para otro, dejando atrás amigos, familia y sus estudios de filología inglesa. El miedo a ser reconocida y sufrir posibles represalias es aún demasiado fuerte, pese a estar a miles de kilómetros de distancia.

Amya también sabe lo que es huir de la guerra de Siria, aunque antes tuvo que salir de su país, Palestina. Él también tiene miedo, pero no por él, sino por los suyos, que siguen atrapados en el país. Diseñador gráfico de profesión, sabe que en España la situación de crisis económica no se lo pone fácil a la hora de encontrar un trabajo. Pero sentirse seguro y protegido ya es mucho más de lo que podía esperar.

La vida en este centro de Madrid comienza temprano con el desayuno. El objetivo de cada día es mejorar el aprendizaje del español y adquirir herramientas que permitan a todas estas personas conseguir ser independientes económicamente tras finalizar su estancia aquí. Un tiempo que corre a contrarreloj no sólo para los internos, sino también para los voluntarios y los trabajadores sociales.

Los procesos administrativos a seguir en centros como éste también juegan un papel fundamental en el desarrollo de la vida de los internos. Facilitarles todo lo necesario a su llegada, como una habitación, enseres de aseo, la tarjeta sanitaria o, incluso, apoyo psicológico, es el primer paso.

También hablamos con Ahmed, que es uno de esos finales felices que puede servir de impulso a otros inmigrantes que acaban de llegar. Palestino de la franja de Gaza, supo asumir la realidad de su país, y no dudó en luchar para conseguir una beca de estudios con la que poder optar a un futuro mejor. En su momento, también fue refugiado en un centro de CEAR. Ahora, 4 años después, su vida ha dado un vuelco. Casado y feliz, Ahmed habla un español prácticamente perfecto. Un esfuerzo que, tal vez, sea el que también le hace ser sincero, y hablar en primera persona sobre una realidad, la del inmigrante, que no es fácil.

Pese al poco tiempo que puedan pasar aquí, CEAR tampoco se olvidan de las familias. De las madres, los hermanos, los primos o los abuelos que se han quedado a miles de kilómetros de distancia. Por eso, aunque el abrazo no sea posible, saber cómo están con una llamada vía Skype o con un e-mail a través de Facebook, les mantiene conectados a sus orígenes. Y eso, también es parte del aprendizaje.

La libertad de movimiento, la privacidad, el ser capaz de decidir por uno mismo, o saber desenvolverse en el día a día cogiendo un autobús, o simplemente yendo a recoger a los niños al colegio, es la base de un trabajo que hace sentir a estas personas lo que son: ciudadanos de plenos derecho.

Salir de un país huyendo de la guerra, o de la miseria, puede convertirte en un apátrida. Te ves obligado a abandonar tu identidad, tu cultura, tu familia. Te convierte en ciudadano de ningún país. Por eso, dejar de ser un número para formar parte de una sociedad que te reconozca con un nombre como parte de la ciudadanía, es el punto de inflexión entre no existir y comenzar una nueva vida.  

Cerrar nuestras fronteras es aislarnos de nosotros mismos, de la Humanidad. Por que remar en la misma dirección, lejos de ser un lastre, nos enriquece y nos dignifica. 

lunes, 28 de abril de 2014

Abre en Madrid el primer centro de belleza dirigido exclusivamente a las mujeres musulmanas

Hace sólo un mes que ha abierto el primer centro de belleza en Madrid dirigido a mujeres musulmanas, y ya es todo un éxito. Su creadora, Yasmin Salem, no lo dudó ni un momento cuando se dio cuenta de que las musulmanas necesitaban un espacio propio en el que poder ponerse guapas sin tener que esconderse de miradas indiscretas. Por eso abrió Masturah, situado muy cerca del Centro Cultural Islámico de Madrid. Con ella hemos hablado de este proyecto que ya, a primera vista, promete.

¿Cómo nace la idea de abrir un salón de belleza como “Masturah”?

No sé cómo explicártelo sin que parezca fruto de una locura (risas). Me levanté de golpe un día de madrugada, y me dije: “¡una peluquería para musulmanas!”Intenté dormirme de nuevo, pensando que lo que tenía que hacer era centrarme en otras cosas. Pero nada. A la mañana siguiente seguía con la idea en la cabeza. Ya hace años, mi hermano me habló de abrir una peluquería para musulmanas. Al principio me parecía imposible, pero cuanto más me negaba, más las ventajas. Sobre todo si tenía en cuenta a todas esas chicas musulmanas orgullosas de su velo y de su cuidado personal, que merecían tener un espacio dedicado sólo para ellas. Para mí este negocio no ha sido un sueño, sino toda una revelación. Debía hacerlo, y punto. Pero, en realidad, todo el camino que ha llevado a su creación,ha sido facilitado gracias a Allah.



Y, ¿por qué el nombre de “Masturah”?

Bueno, masturah significa algo así como “recatada”. Buscaba algo que transmitiera modernidad y creatividad. Así que se me ocurrió que “masturah” era lo que yo buscaba, y que ese toque juvenil lo podía encontrar escribiendo la palabra con el signo “+” (+Turah). El resultado: un nombre fácil, serio, y que con tan sólo pronunciarlo queda claro a quién va dirigido. En cuanto al logotipo, también está pensado para identificar el género del cuidado y la belleza, ya que hemos utilizado las púas de un peine. De todas las palabras que existen, Allah me guió para que, sin dudarlo, surgiera este divertido nombre al que todo el mundo ha acogido con tanto cariño.

Nada más entrar lo que más llama la atención es el color verde que predomina la estancia, ¿lo elegiste por algo en especial?

Por su frescura, que se ha hecho respetar pese a la mezcla con el gris antracita del resto del mobiliario. La verdad que de todos los catálogos de decoración para salones de belleza que vi, esta elección me pareció la más juvenil, divertida y elegante.




¿Necesitaban las musulmanas un centro de belleza como Masturah en Madrid? Porque, creo, que sois las primeras.

Efectivamente. Somos la primera peluquería dedicada expresamente a mujeres musulmanas de cualquier nacionalidad. Y estoy segura de que lo necesitábamos, por lo mucho que nos cuidamos y, al mismo tiempo, por que cumplimos con nuestra forma de vida.

¿Cómo está pensada la distribución del espacio para que la mujer musulmana pueda venir a ponerse guapa sin mayor preocupación?

En principio tenemos especial cuidado de que se sientan cómodas en cualquier rincón del
centro de belleza, sin tener que preocuparse de que se descubra ante esas personas de las que deben cubrirse. Por eso, hemos cuidado que los escaparates sean opacos y que no se transparenten. La puerta también está protegida por una cortina, para que no se cuele  ninguna mirada. Además de todo esto, y sobre todo en invierno que el horario de rezos es más corto, nuestras clientas también tienen su espacio para extender la alfombra y rezar sin tener que dar explicaciones a nadie. Lo mismo que cuando se pongan el pañuelo después de una sesión de belleza. Nadie la mirará con pena, ni le dirá la típica frase de “con todo el trabajo y lo guapa que has quedado, ¿no me dirás que vas a ponerte el pañuelo?” Así que comodidad en todos los sentidos.

¿Qué servicios ofrecéis?

Pues ofrecemos multitud de tratamientos y asesoramiento para el cabello. Tenemos una gran gama de color de tintes y mechas, tanto en colores clásicos como más atrevidos. También hacemos todo tipo de peinados, tocados para fiesta y tratamientos especiales de keratina, alisado definitivo, manicura, pedicura…¡y mucho más!


Además de todo eso, creo que estáis preparando un apartado de estética, ¿verdad?

Sí. Efectivamente, vamos pasito a pasito también con otro espacio, el de estética. Hemos empezado con la depilación a hilo, una técnica milenaria que se ha puesto ahora de moda en España desde hace un par de años. Y bueno, estamos preparando nuevos servicios de los que aún no podemos desvelar mucho, pero de los que os tendremos informadas en nuestras página de Facebook Masturah, y también a través de nuestro twitter @masturahzone.

Y de precio… ¿cómo lo tenéis?

Yo creo que es bastante asequible y competitivo. Por un lado, hay un precio especial para lavar y cortar a niñas hasta 7 años por 5 euros, y para nuestras adolescentes  hasta 17 años por 7,50 euros. A partir de esa edad, el precio de lavado y corte sería 8,50 euros. Para el resto de tratamientos,el precio lo marca la cantidad de cabello a tratar y la cantidad de producto que se aplica. Eso sí, tengo que decir que todos nuestros productos son de gama alta y que no dañan el cabello por su alto contenido en keratina y productos naturales.

Sé que acabáis de empezar, y por lo que vemos se os augura un éxito rotundo. Por eso te tengo que preguntar, ¿os planteáis diversificar el negocio?

Masturah es un proyecto muy grande y, como tal, seguirá creciendo sin duda con muchos retos que se adaptarán a las necesidades de nuestras clientas, y de sus peticiones. No descarto nada en este proyecto, que intentamos sea cercano, a la vez que exigente, y muy volcado en las demandas que recibimos.

Se dice que las mujeres musulmanas son especialmente coquetas, ¿es así?
Sí, mucho la verdad (risas). No sé si es porque lo llevan en la sangre o por lo mucho que se relacionan entre ellas con sus visitas, reuniones, fiestas y bodas, pero siempre van a la última.

¿El centro de belleza está dirigido sólo a mujeres musulmanas?

Aunque esta peluquería está creada para la mujer musulmana con o sin velo, también tenemos muchas clientas no musulmanas que encuentran muy cómodo nuestro espacio y que les encanta reunirse con nosotras,¡quizás para conocernos mejor! Me encanta la mezcla de culturas que ha surgido con este negocio, y lo enriquecedor que está siendo tanto para la peluquería, como para nosotras.

Como emprendedora, ¿animarías a otras mujeres a lanzar su propio negocio en estos tiempos de crisis?

Siempre que sea con cautela, y que su bolsillo se lo permita. Pero sí que lo recomiendo, y por supuesto que las animaría a ello, sobre todo si la idea es innovadora y puede ponerlo en marcha sin tener que depender de préstamos bancarios para ello. Si le echa para atrás el tema económico, yo recomendaría mucha prudencia, porque realmente no hay ayudas de ningún tipo. Por mi experiencia, cuando una quiere crear un negocio,  es cuando aprovechan muchos “buitres”para beneficiarse a costa de los emprendedores.

Y por último, lo más importante: ¿qué horarios tenéis y cómo se puede pedir cita?

Pues por ahora nuestro horario es de lunes a viernes de 10 a 19 horas ininterrumpidamente, y los sábados de 10 a 14 horas. Aunque este horario es algo eventual, porque nuestra intención es abrir todos los días. En breve pondremos en marcha una gran idea que hará más fácil y cómodo que nuestras clientas puedan desplazarse a nuestro salón. No puedo decir mucho más. Sólo que estéis atentas a nuestra página web  www.peluqueriamasturah.com. Y para pedir citar es muy fácil. Se puede hacer a través de nuestra página de FacebookMasturah, del correo electrónico escribiendo a amasturah_muslimsalon@hotmail.com, o directamente por teléfono llamando o enviándonos un mensaje de Whatsapp al 692020239. ¡Os esperamos a todas!


 


miércoles, 5 de marzo de 2014

Cura de humildad. Parte I.


Esta mañana ha tocado “trabajo de campo”. Es como le llamo yo a la suerte de poder sacar un hueco, y salir a cubrir algo a lo que llevas dando vueltas un tiempo y que, sabes, que si lo consigues, ayudará a dar voz a alguien a quien la sociedad, o las mentes pensantes, no le interesa escuchar.

Ceuta y Melilla son los puntos calientes de una actualidad que parece que a los españoles ya no nos convence. Ni sentimos, ni padecemos. Parece que estamos anestesiados ante tantas “avalanchas”, pelotas de goma y concertinas ensangrentadas. Y, ojo: yo me incluyo.